DANIEL JADUE – ALCALDE DE RECOLETA – Hemos iniciado este segundo periodo, cumpliendo uno de los compromisos emblemáticos de nuestra campaña a la reelección y hemos dado un nuevo paso en la dirección de poner coto a la ideología del lucro e ir terminando, al menos en nuestra comuna, con los abusos que se dan hoy en nuestro país, bajo el paraguas de la ideología del lucro.

Aclaro de partida que no estoy en contra del lucro en muchas de las actividades productivas que se dan en la sociedad, pero sí en contra del lucro desmedido al que nos hemos acostumbrado en este paraíso neoliberal y particularmente en contra de su existencia, en aquellas áreas esenciales para el mejoramiento de la calidad de vida de nuestros vecinos y vecinas, en donde se lucra con los bienes públicos y con los derechos fundamentales de toda persona.

Primero fueron las Escuelas Abiertas, luego la Salud en tu Barrio, después la Farmacia Popular Ricardo Silva Soto y la Óptica Popular Reynalda Pereira.  Todas iniciativas que fueron diseñadas como política pública desde la vida de los nuestros, que es como debieran diseñarse todas las políticas. Hoy, siguiendo el mismo derrotero, hemos puesto término al Contrato de Concesión de Parquímetros que afectaba a nuestros Barrios de Bellavista, Patronato y la Vega Central, además del entorno del Edificio Consistorial, devolviéndole nuestras calles a sus verdaderos dueños.

Con este paso, los residentes de esos barrios podrán volver a estacionar frente a sus viviendas sin tener que pagar más de $ 10.000 diarios, como lo hicieron por décadas antes de que la UDI convirtiera en rentables negocios privados, todos los espacios públicos de nuestra comuna.  Nuestros Barrios Comerciales, que fueron fuertemente perjudicados al encarecerse todos sus productos, por voluntad de la autoridad política de la época, recuperaran algo de la competitividad perdida y quienes nos visiten pagarán menos por venir a comprar o a entretenerse a nuestra comuna.

Por lo demás, dicha concesión, entregada por un periodo de 41 años, tenía un impacto importante en la falta de aseo de nuestras calles sin aportar nada a la limpieza de las mismas.  Sus clientes deterioraban nuestros pavimentos, sin que la empresa aportara nada para su mantención o recuperación.  Y como si fuera poco, sus clientes eran víctimas de delitos de robo y fuerza en las cosas, sin que la empresa hiciera ningún aporte al tema de la seguridad de los mismos.

Sus trabajadores laboraban en pésimas condiciones, sin baños para satisfacer sus necesidades más mínimas y sin lugares apropiados para las necesarias pausas dentro de las jornadas de trabajo, que eran además, extensísimas.

En síntesis, dicha concesión no generaba nada más que suculentas utilidades para la empresa y en siete a