A una semana de terminadas las elecciones de la Central Unitaria de Trabajadores, Eric Campos Bonta, Consejero Nacional de la CUT y vocero del Sindicato de Metro de Santiago, responde algunas preguntas claves de este nuevo periodo liderado por Bárbara Figueroa, en medio de un año marcado por la definición presidencial.

Luego de un ambiente convulsionado, con diversos ataques a la CUT ¿cómo se aborda desde la mirada de los trabajadores esta nueva elección?

Lo primero que debemos decir es que desde el punto de vista sindical los ataques a la CUT no son una cuestión casual. Estamos claramente frente a una operación medial donde hay intereses políticos para mermar la incidencia política de la CUT frente un escenario presidencial, es decir bloquear a la Central, para que no pueda instalar la necesidad de reformas en la institucionalidad laboral, que, como bien sabemos, afectan en la disminución de utilidad del gran capital.

Ahora bien, la CUT tampoco está libre como espacio de disputa política que hay en el campo de la centroizquierda y nosotros claramente estamos fuera de esa lógica.

No nos parece que la Central sea necesariamente un campo de disputa lo que si hay dirigentes sindicales que buscan el bienestar de los trabajadores y que entienden a la CUT como una organización sociopolítica. Creo que esta disputa de acotados sectores responden más bien a una utilización política de la Central como campo de batalla y no genuino interés por fortalecer la institucionalidad de la misma.

Ahora en términos de la elección misma, yo creo que es destacable en el marco de otras elecciones en el campo social o de los movimientos sociales esta elección. Me pregunto por ejemplo que ¿Qué otra organización sindical tiene al día los padrones? Es destacable que hoy tengamos a disposición de quien quiera ver las cuentas de la central. Es ese sentido pregunto ¿cuantas organizaciones han definido voto universal? Además de haber desarrollado nuestra elección con un sistema electrónico.

En estas acciones creemos que queda en evidencia que hemos tenido voluntad de cambio, acciones que se dan en un proceso mayor que hemos denominado de autorreforma sindical.

 

Dejando el proceso eleccionario atrás, ¿cómo se perspectiva esta nueva directiva CUT?

A mi me parece que hay una perspectiva esperanzadora en la nueva directiva de la CUT. Es una directiva de unidad que ha puesto el centro el respeto por la institucionalidad que se han dado los propios trabajadores. No hay que olvidar que todo el proceso eleccionario fue resultado de un Congreso Nacional que es la máxima autoridad de la Central.

Fue el propio Congreso y los seis consejos directivos que definieron el camino de la CUT y que terminó en estas elecciones, por lo tanto yo creo que esta nueva directiva, así como está conformada, lo que va hacer es precisamente ser más consultiva con las instancias de la Central, pero por sobre todo también con mayor capacidad ejecutiva respecto de todo aquello que se resuelve los espacios de participación democrática de la CUT.

Lo más importante, es que es una directiva que incorpora distintas miradas del mundo sindical, donde hay dirigentes tanto el sector público como del sector privado y en el ejecutivo de la central quedaron incorporados compañeros y compañeras de todas las listas que participaron, lo que nos obligó a hacer gestos de unidad. Además quiero destacar que la CUT cumplió con la cuota de genero, ya que de nueve miembros, cuatro son mujeres.

 

Estamos en un año de elecciones y definiciones cruciales. ¿Cómo se aborda esto dentro en la Central?

Lo primero que debemos señalar es que los trabajadores chilenos históricamente no les ha dado lo mismo quien gobierna el país por lo tanto la CUT no será neutral respecto de la próxima elección presidencial. La propia presidenta de la Central ha dicho con mucha fuerza y claridad en el último discurso del Primero de Mayo que lo peor que le puede pasar a Chile y los trabajadores es que gobierne nuevamente la derecha. No hay que olvidar que durante los gobiernos de derecha se precarizaron las fuentes laborales. Si bien se crearon empleos, fueron precarios, tercerizados y con bajos sueldos.

Piñera ha declarado en innumerables ocasiones que va a terminar con la gratuidad, pero en el mundo laboral sobre todo, siempre ha señalado que no se comunica con las organizaciones sindicales sino que, en un eufemismo, señala que se comunicará directamente con los trabajadores, por tanto esa frase manifiesta la forma antisindical sobre cómo abordar las relaciones laborales en Chile.

Las distintas instancias de participación de la CUT deberán tomar decisiones frente a la elección y cuando sea oportuno vamos a dar a conocer cuál será la acción colectiva que tendremos. Lo que no vamos hacer es quedarnos callados frente al escenario electoral presidencial.

 

¿Cuáles serán las principales demandas impulsadas por esta nueva directiva de la Central?

Plantearemos con fuerza la necesidad de continuar realizando cambios al Código Laboral chileno, específicamente en lo relacionado con aumentar el poder de negociación colectiva de los trabajadores y trabajadoras chilenas. Para ello hemos propuesto que el presidente o presidenta que salga electo debe impulsar una reforma al Código Laboral que se haga cargo de la necesidad de implementar la negociación ramal.

Ello no solo va a asegurar mejor distribución de los ingresos y contribuirá a disminuir la desigualdad en Chile, ya que la instalación del Consejo Superior Laboral debiera permitirnos que los consejos ramales de la CUT, a su vez, se establezcan en espacios de unidad para enfrentar las negociaciones ramales. Entre otros desafíos, sin duda que la automatización o la robotización de la fuerza de trabajo nos obliga a plantear la rebaja de la jornada laboral no solo para mejorar la calidad de vida de los trabajadores, sino que bajo esa vía se pueda crear mas empleo y enfrentar las tasas de desempleo estructural que se generarán con la automatización especialmente en el área de servicios.