Por la presente queremos compartir con ustedes información sobre los sucesos ocurridos en nuestro país en estos días:

Como es sabido, fuimos atacados por una ofensiva violentísima que estuvo a punto de incendiar el país en lo que fue una especie de guarimba generalizada, o sea que a diferencia de Venezuela, los actos violentos de protesta y demás acciones no se circunscribieron a determinadas zonas, sino que fue en todas partes, más al estilo de los alzamientos ocurridos en medio oriente.

Es importante señalar que como ustedes saben, los partidos políticos de derecha en Nicaragua no tienen ni de cerca la fuerza y capacidad organizativa requerida para provocar tal situación, pero obviamente una vez creada, ellos aprovecharon para sacar réditos políticos.

Pero antes de seguir es importante referirnos al trasfondo del asunto. La seguridad social en Nicaragua ha sido uno de los aspectos en que más logros hemos alcanzado en el mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo. La cantidad de beneficios de los asegurados y la cobertura de dichos beneficios a la población aumentaron exponencialmente con el regreso del sandinismo al poder en 2007, lo que ocasionó una situación económica crítica en el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), que es la institución estatal a cargo de este tema.

Ante tal situación, el FMI y le empresa privada organizada en el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), pidieron aplicar las típicas medidas neoliberales en este tema: subir la edad de jubilación (en Nicaragua es de 60 años) y la cantidad de semanas necesarias para acceder a ella (750 para pensión normal y 250 para quienes en edad de jubilación no hayan alcanzado la primera cantidad, lo cual no existía antes del regreso al poder del sandinismo en 2007; incluso en este caso, el planteamiento de los más radicales neoliberales era eliminar por completo la pensión). Ante ello, nuestro gobierno respondió con un rotundo rechazo tanto al FMI como al COSEP. En cambio, la opción escogida