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Valparaíso, 28 Julio 2010.- Lautaro Carmona, Diputado y Secretario General del Partido Comunista intervino en este homenaje, donde destacó su faceta creativa, su arraigo con la cultura mapuche y el reconocimiento a los pueblos originarios que este artista logró, gracias a sus múltiples reconocimientos y trayectoria internacional.
Decir que Santos Chávez es considerado uno de los grabadores más importantes del siglo XX en Chile, es un justo homenaje a un artista múltiple y con una creatividad sin límites. Xilografías, litografías, acuarelas, dibujos en técnicas como carboncillo, lápiz y tinta desfilan por las principales galerías, llevando la inspiración de este creador de origen mapuche y la fuerza de su pueblo a diversos lugares del mundo. Su legado, los colores y decisión de sus obras aterrizaron en el hall de la Cámara, mientras que en sus tribunas, familiares, amigos y hombres y mujeres mapuches escuchaban atentas un reconocimiento merecido y esperado para este hombre que transformó el arte en un modo de enfrentar la vida, a pesar de la adversidad, la lejanía de su tierra y la enfermedad. El diputado Lautaro Carmona intervino en este homenaje a casi 10 años de su muerte, destacando su trayectoria e importancia de su fructífera obra; miles de piezas que se pueden resumir quizás en una de las frases del autor “he conseguido hacer con el grabado algo de lo que pienso acerca del misterioso mundo en que vivimos”. Así, Carmona indicó “el artista Santos Chávez nació el 7 de febrero de 1934 en territorio mapuche, de la comuna de Tirua en la Provincia de Arauco de nuestro país y en el seno de una humilde familia con siete hijos. Tenía 24 años cuando la sociedad de Bellas Artes al darse cuenta de su talento le ofreció una beca y como a esa edad ya no tenía familiares que le apoyaran, el alojamiento, la comida y los materiales debió procurárselos él mismo con mucha dificultad. Santos tenía un deseo íntimo, que lo impulsaba a retener los pasajes de su infancia y plasmar a su pueblo en imágenes. Cuando se le dio la oportunidad, se fue con unos colegas a Santiago, donde pronto encontró nuevas perspectivas. Tuvo la suerte de ingresar al famoso Taller 99, bajo la dirección de Nemesio Antúnez. Rápidamente le llegaron invitaciones para exponer fuera de Chile y la obra de Santos adquirió fama internacional. Salió de Chile el año 1977; Venezuela, España, Suecia Alemania fueron estaciones de su exilio, siempre en la búsqueda de un lugar donde crear con tranquilidad y sin preocupaciones materiales. Conoce a Eva en Berlín en 1981 y fue entonces cuando terminó su vida de nómade. En Alemania gozó de una gran admiración como artista y persona. El público fue cautivado por la belleza de sus grabados, pero nunca olvidó a su pueblo mapuche en Chile. Cuando Santos llegó a Alemania, su salud estaba bastante deteriorada. Con el tiempo aumentaron sus estadías en los hospitales, soportó dolores y tratamientos sin reclamar y trató de retomar su trabajo con gran disciplina. Muchas de las cien acuarelas que aún están guardadas en una carpeta, fueron hechas desde ventanas de hospitales en Alemania y Chile. En 1994 regresó a su patria junto a Eva, dejando a muchos amigos en Alemania. En nuestro país alcanzó a realizar 141 exposiciones y viajó a su querido Arauco cada vez que pudo. Su última retrospectiva de 130 obras fue en la Sala El Farol de Valparaíso, cuando su salud ya estaba deteriorada y tuvo una caída que descubrió un cáncer en su brazo derecho, por lo que siguió trabajando sólo con el izquierdo. Nos dejó en Viña del Mar el 2 de enero del 2001. Recibió distintos reconocimientos por su obra, entre los que se cuentan el Premio de Honor Andrés Bello en 1966, el Premio Grase en la Tercera Bienal de Gráfica de Santiago de Chile de 1968, una mención de honor en la Casa de las Américas en Cuba, la beca Fundación Pollock-Krasner de Nueva York y el Premio Altazor a las Artes en el año 2000, entre otros. Santos Chávez fue hijo de la provincia de Arauco. Fue pastor de ovejas para sobrevivir a su orfandad. Desde su adolescencia manifestó apego por el estudio y las bellas artes. Santos Chávez es un hijo de su tiempo; a pesar de no contar con recursos económicos pudo formarse académicamente en la Sociedad de Bellas Artes de Concepción. Forma parte de esta pléyade de artistas que nuestro país le ha entregado al mundo entero, entre ellos Pablo Neruda, Violeta Parra y Víctor Jara. Leer la biografía de Santos Chávez necesariamente nos lleva a la pregunta ¿qué marca la diferencia entre un hombre y otro que a pesar de las terribles restricciones, dificultades, discriminaciones, necesidades de subsistencia, es capaz de empinarse, obtener el reconocimiento y cómo cuestión más trascendente exponer una obra llena de movimiento y fantasía, creatividad y valor por todo el mundo Este artista vinculado al pueblo mapuche, hijo del pueblo mapuche, se hizo merecedor de las mejores galerías de arte en Chile y el extranjero. Probablemente, no podamos concordar una respuesta única, pero sí, necesariamente en el caso de Santos Chávez tendremos que estar de acuerdo en que fueron determinantes las oportunidades que obtuvo en su camino y que él aprovecho para su condición de artista y creador. Cuando vemos estos ejemplos necesariamente deducimos que hablar de educación por estos días, es hablar de resolver uno de los nudos ciegos más apretados de nuestra realidad y que está impactando negativamente en nuestro futuro. Referirse a la educación es hablar de oportunidades. Cabe la pregunta de cuántos talentos, cuántas potencialidades, cuántas aptitudes nuestro país, nuestra sociedad y nuestro pueblo pierden por falta de oportunidades. El niño y la niña mapuche de hoy, el niño y la niña chilena de hoy, nos reclama educación entendida como la principal oportunidad para desarrollar su intelecto y sus capacidades, sus potencialidades para todas las áreas del conocimiento y las artes. El niño y la niña chilena -según rezara ese antiguo silabario- no entiende de mensualidades, no sabe de exámenes de selección, ni de SIMCE, ni de PSU, sólo sabe de estrellas que quiere alcanzar con su telescopio, con sus pinceles y con sus poemas: nuestro deber es otorgarles esa realidad, esas oportunidades, las mismas que tuvo Santos Chávez y le permitieron hacer volar a sus caballos, levantar lunas rojas y una vegetación frondosa que ilustró los libros de tantos hombres notables, por eso, en esta oportunidad de homenaje quiero, desde su figura rendir mi respeto a él, explicitando mi reconocimiento y también respeto a la comunidad de nuestros pueblos originarios, los diaguitas, collas, rapa nui y aymaras y a cada uno de nuestros hermanos y hermanas”, indicó el parlamentario, mientras desde las tribunas la viuda de Santos recibe este caluroso homenaje como propio. La exposición “Santos Chávez: Maestro del grabado del alma latinoamericana”, puede ser visitada hasta el 19 de agosto en el Hall El Pensador de la Cámara de Diputados, desde las 10:00 y hasta las 19:00 horas. |